miércoles, 24 de junio de 2015

DOS SOLEDADES



                 DOS SOLEDADES

Bastó mirarnos un instante. Nuestras soledades dialogaron en silencio hasta que la ciudad nos pareció inmensa.
Mientras nos dirigíamos a mi casa canturrié “ Juntos a la par”. Un destello en sus ojos lo aprobó. Hicimos algunas compras al paso necesarias para la ocasión.
Ya en la puerta titubeó, pero mi tibia mano sobre su cuello y un breve beso la convenció.
Adentro no puso reparo en que luego de bañarme fuese su turno, como buscando limpiar nuestro pasado. Hasta permitió que la ayudara, secara el pelo y le aplicase loción.
Durante la cena sólo acepto agua. Ahora está extendida sobre el sofá exhibiendo su juventud y hermosura.
Nuestras miradas son otras, ahora brillan por la emoción contenida. La acaricio muy lento y se adormece….
Aquella primera mirada selló un amor incondicional y duradero.
Se ha dormido profundamente, segura que al despertar, la estaré esperando con una sonrisa, un cuenco lleno de agua fresca y limpia y otro lleno de alimento en trocitos que nadie le quitará.
Aún no le he puesto nombre.


Rubén Di Buccio
(Der.Res.) 2015-02-23

1 comentario:

  1. Una forma maravillosa de contar una historia , nada es lo que parece .... hay que llegar hasta el final . Hermoso relato amigo del alma.

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