ESTOY DE PIE
¡Estoy de pie!,
transitando un teclado de
baldosas callejeras,
mientras compongo letras con
abecedario de estrellas,
y un pentagrama de recuerdos
añejos los recoge para ejecutarlo entre el follaje de lo árboles
con sus notas de viento.
Estoy tan desnudo como mi palabra
que no sale de su asombro al
nombrarte.
Es que estoy Rubén de fiesta,
temblando venas adentro al eco
pleno
de tu voz sonando en mis oídos.
Hay fiesta en mis huesos, ¡En mi
sangre!;
son mis tuétanos tamboras que
replican
anunciándote nuevamente entre mis
sábanas.
Tengo años de caricias guardadas
en el alma
y un rosario de palabras amorosas
que obsequiarte.
Tengo lo que soy, lo que queda de
aquel
que jamás modificó un instante,
por el simple temor de
equivocarme.
¡Estoy de pie! cantando desde las
raíces
profanas del amor primero sin
temor a equivocarme.
¡Ven! hagamos una canción con
brasas y leños,
contémonos a los ojos los
secretos mas sinceros.
Si los ríos lavan las orillas,
más nos purificarán adentro.
¡Ven!, no temas por nada, que los
amantes
tenemos un cielo aparte,
Donde hay un Dios que bendice
dos corazones que unánimes laten.
¿Infierno?, infierno es no
tenernos,
callar este amor que nos derrite,
es mentirnos los deseos moradores
disimulados por cobardes.
¡Estoy de pié!, y de fiesta y
buenos augurios
esperando que al unísono,
nuestros deseos estallen.
Estallen. si, ¡Estallen!
Tan juntos como antes.
Rubén Di Buccio (der,res.) 8/8/2015

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