miércoles, 27 de abril de 2016

DESVELO




Transitas por el pasillo de tu mente.
Anaqueles recorres en vano.
Los pasos son circulares.
Retornas al punto de partida.

Y el reloj da las cuatro de la madrugada.

De reojo contemplas tu cama.
¡Esta tan ordenada!
Nadie habita entre sus sábanas.
Ni hay brazos que te esperen.

Intentas con un güisqui.
Inútil.

Los recuerdos no enardecen las sábanas.

Sin entender el porque
de tus labios ofrendando a la nada;
retornas descalza y te acuestas.

Y te hundes en el sueño
buscando una barca
que te lleve a otra playa.

El alba te despierta y te halla
a tu esperanza anclada.

Irás a tus labores vestida de frustada,
maldiciendo no haber hecho esa llamada.

Ignorando que mi teléfono
escuchar tu voz, ansiaba.

“A veces no amamos por cobardes,
pagando con monedas de silencio,
por más que el corazón, nos estalle”


R.D. (Der.Res.) 27/4/2016 otoño