DESVELO
Transitas por el pasillo de
tu mente.
Anaqueles recorres en vano.
Los pasos son circulares.
Retornas al punto de partida.
Y el reloj da las cuatro de
la madrugada.
De reojo contemplas tu cama.
¡Esta tan ordenada!
Nadie habita entre sus sábanas.
Ni hay brazos que te esperen.
Intentas con un güisqui.
Inútil.
Los recuerdos no enardecen
las sábanas.
Sin entender el porque
de tus labios ofrendando a la
nada;
retornas descalza y te
acuestas.
Y te hundes en el sueño
buscando una barca
que te lleve a otra playa.
El alba te despierta y te
halla
a tu esperanza anclada.
Irás a tus labores vestida de
frustada,
maldiciendo no haber hecho
esa llamada.
Ignorando que mi teléfono
escuchar tu voz, ansiaba.
“A veces no amamos por
cobardes,
pagando con monedas de
silencio,
por más que el corazón, nos
estalle”
R.D. (Der.Res.) 27/4/2016
otoño
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