APRENDÍ
Escuché tantas veces, cierta
vez había…
que construí mi vida de
cuentos,
con carrozas de cristales
y un niño transitando
“De los Apeninos a los
Andes”.
Un árbol navideño
me encandiló con sus colores
y creí que todos los bosques
tenían duendes por luceros.
Y creí que la vida
era un algo de por sí dada
hasta que aprendí que la vida
existe porque existo.
Y tú…y vos también…
y sin nosotros la vida,
sería nada.
Aprendí que no existen
caminos,
mas sí, nuestros férreos
pasos
y aprendí que lo que se
compra
al fin no vale nada.
Aprendí que desnudo,
aun con piel gastada,
luzco mejor que con traje
y camisa almidonada.
Aprendí que no más aprende
aquel que mucho se afana,
si no el que mas contempla
con humildad la mañana.
Aprendí que los bienes
dan fama prestada
y que si ostento con ellos,
al fin no ostento nada.
Aprendí que habla más
una boca cerrada
pues la que mucho dice
al fin no habla nada.
Aprendí
ser pobre entre los pobres
que uno mas da…
mas cosas le vienen.
Aprendí que no ser sabio
da más sabiduría,
pues la busca en silencio
noche a noche y día a día.
Aprendí no otorgar
lo que no es de mi,
no ser Juez ni reo
del otro su accionar
Aprendí a no copiar
del prójimo su canción
pues lo que se imita o copia
no brota del corazón.
Quizá valga esta sola acción
para sentirse satisfecho
pues no se arrepiente jamás
el que sólo bien ha hecho.
Y aprendí que se camina con
los pies
mas,
solo de rodillas, se logra el
perdón.
Al fin aprendí,
que lo mas hermoso crece
a la vera de los caminos;
el resto es solo huella
tierra, polvo y nada más.
Ruben Di Buccio (Der.Res.) 22-05-2016
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario