viernes, 27 de mayo de 2016

CREACIÓN
El día amaneció pregunta,
las horas fueron respuestas.
La tarde se sintió limitada
apurada de sol y sombras
abriendo pétalos y capullos.
El melancólico ocaso sintió pena
por el día y la tarde.
Quiso hablar, pero ya desfallecía.
La noche, a pesar de estrellas y luna
se sintió siniestra
mas presagió amantes.
Y fue la primer alba,
la tarde primera,
y pimer ocaso y noche.
Y un Dios magnánimo
la guardo en su caja de universo.
¡Feliz de escribir la primer poesía!


Ruben Di Buccio (Der.Res.) del libro " Las hojas marchitas" ( en edición) 5-2016

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