lunes, 23 de mayo de 2016

UN TROCITO DE CAÑO

UN TROCITO DE CAÑO


Naciste mineral subterráneo.
Una montaña cobijaba tus días
en eterno paisaje;
Mas hubiste de sentir clavarse
cual daga palas,
faenadas por ávidas manos
que ambiciosas te codiciaban.

Te socavaron del plácido vientre
donde
tu dignidad tenía justa altura y ,
no conforme la avaricia,
te sometió al alto horno del fuego.

Estoico soportaste el destierro
que hubieron de llamarte hierro dulce.

La geometría incalificable
a golpes de maza y fragua candente
golpearon formas sobre el lomo
del yunque del herrero
y por mas que te rebelaras a chispas,
fuíste espada, grillete y labranza.


No querías matar, pero mataste…
no buscabas herir tu madre tierra,
mas, obligado por otros la labraste.
Hoy me dicen que eres un caño,
- simple pedazo de caño-

Mientras te sostengo entre mis dedos
pienso en tu destino y medito…
¡Suerte que no piensas, noble hierro!
¿O tal vez, mansamente,
resignas tu destino sojuzgado?

Te percibo frío…¡Cómo no serlo!
si tienes tu corazón yerto.

                  2

¡Alto!, no tiréis ese humilde trocito de hierro…
contempladlo…o permítete pensarlo:

¡Se asemeja tanto a un obrero!
¡Quizá tengan destinos paralelos!


Ruben Di Buccio (Der.Res.) 23-05-2016


No hay comentarios:

Publicar un comentario