Hermosa cena...nuestras miradas se cruzaron inquisidoras, cómplices, en algún momento. Luego del primer vaso de buen tinto degustado con fervor, la charla se hizo más profunda...por la tercera copa y con dos "ellas", me sentí completamente liberado.. Hoy fue una noche especial...y no es para menos...Melancolía y Soledad se sentaron hoy torno a mi mesa y compartieron el vino de mi llanto.
Ruben Di Buccio (Der.Res.) 3-6-2016
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