sábado, 6 de junio de 2015

POEMAS AL VUELO

Los versos que siguen a continuación, pertencen al libro "Poemas al Vuelo", publicado en conunto con otros escritores de la SADE ( Filial Río Cuarto) en septiembre del 2010.






                                                

  GOLPES




No gime la roca al golpe de la maza
ya en polvo deshecha es boca callada,
el socavón herido no emite palabra
y el viento del cerro, tropero de arenas
la arriará partida gritando en silencio
y las piedras hormigas  rodarán huérfanas
tras un porqué sin explicación

Digo éstas cosas, puesto que a veces
las palabras, los  gestos, golpean tan hondo
que la oquedad del alma llora por dentro,
y el viento de la boca, arriero de lágrimas,
es río brumoso de herrumbre y dolor
navegante ciego, lámpara sin luz

¿ Será tal vez y sólo por eso
que cruzo en la calle tantos labios muertos
miradas que miran sin mirar siquiera
tal cual buscaran dónde hallar a Dios?.


Ruben Di Buccio











A FLORENCIA

( 1946 – 1968 )



Chal de moras vistió la tarde
en que el mundo ya no te cabía;
el aroma de tu alma cobró vuelo
yo, herencié silencio y cuerpo.


Lento funeral de lentas lágrimas
fue el trayecto al cementerio;
al dejarte deposité mi vida,
sólo, me lleve el recuerdo.


Transcurridos los años nunca supe
cuál de los dos había muerto.


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                             GLOSA      
                                                            La muerte es vida vivida
                                                                                                la vida es muerte que viene
                                                                                                la vida no es otra cosa
                                                                                                que muerte que anda luciendo”
                                                                                                    
                                                                                                                  Jorge L. Borges
                                                                                                     “Muertes de Buenos Aires”
                                                                                                               (1929)


Pretendo ser ayer.
Me niega el espejo
insolente biógrafo.
Asido de recuerdos,
-pasajero del espanto-
invento la vida a destajo
y a tajos se me va la vida
desangrando atardeceres.
Una maleva luna
con cara manchada, plena,
me mira, así de pequeño
y socarrona comenta:
LA MUERTE ES VIDA VIVIDA.

Entonces orbito espera
abrigando una vejez
que no molesta,
mas sí sus compañías;
mientras la última polilla
consume mi calendario
pienso torvo e inapelable:
LA VIDA ES MUERTE QUE VIENE


La siento raíz,
gastarse en mi quehaceres;
amantes inevitables
somos crepúsculo y aurora;
asidos de la mano
por rosedales de olvido
comentamos lo andado.
Lo que no irá en el viaje,
menesteres menores, al fin
LA VIDA NO ES OTRA COSA
QUE MUERTE QUE ANDA LUCIENDO.

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PÁRRAFO DE UN CUADERNO DE BITÁCORA

(Anotaciones del Capitán del barco a su
esposa, fallecida en alta mar)





Feroz fauce de bala rasa
desgarra la nave insignia,
el fondo del mar exige la popa
y ésta, se prodiga con la dignidad
de los que mueren de pié;
enmudecen sus cañones
otrora bocas de ataque y defensa,
mientras un océano rizado
eleva sus picos
bramando una plegaria.
Huérfanos al garete, sus navíos,
contemplamos la proa que resiste
hasta el último beso del atardecer;
las Pléyades de oriente
alumbran su partida, ya,
una corte de náyades tejen con algas
la sábana para su sueño secular
donde soñará la vocinglería
de bucaneros y piratas.


Mis vertidas lágrimas al agua
salan aún más
el sabor de su ausencia,
asciende dentro de mí
un suspiro de espada quebrada.

Por entre apretados dientes
murmuro, grito, vocifero:
¡ Adiós esposa mía, adiós!,
fallecida en alta mar
el 4 de octubre de 1878.



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SIN ATRAS



El instante troncha el pensamiento
con navaja de historia, y
en vorágine de ángeles caídos
cualquier rústico acto nos implica.
 Estamos ahí,
un paso atrás es inútil,
no se aspira lo dicho, o ,
sacado puñal clavado en carne
cierra herida;
impavidez, angustia, ¿ Importa?
en la médula del alma
ya se albergó el instante,
escrupuloso juez que condena
a transitar el desierto erigido
mientras, en el cáliz
de la culpa que escanciamos,
vemos un satán
riendo a carcajadas.-


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ANDRÉS CANYENGUE


Orillera habanera lustra
el empedrado nocturno
del novecientos seis
allá, por Mataderos.
Casi de medio lado
funye negro, pañuelo blanco,
poncho y daga para
salir hablando
con voz de suburbio,
alimento de orfanato
y origen de conventillo,
Andrés canyengue camina
mientras desteje calles
con hilván de pensamiento chato.

De pronto la noche le silba
un ronquido de bandoneón
deshilachando tangos
con sabor a patio, donde,
un ocho, una sentada, y,
un tinto en el estaño apuestan
al olvido de suertes adversas.
Al entrar, ve una Rosa bailando
y se le antoja rosa entre cardos,
la faca insolente no pide permiso
y entre el cacatúa y él
sobra una mirada.
Rueda, visteo;  el beso de los aceros
alumbran  danza y  rostros
fríos , transpirados
de atacante y atacado.

Un ¡ Tomá! y rojas gotas
le baten al fuelle:
seguí sonando, acá,
el duelo se ha terminado.

Por Mataderos, Andrés,
luce una rosa encendida;
de sobra está el chamuyo,
basta calle y alumbrado.

Sólo yo guardo memoria
de aquella noche de duelo´
de una tal Rosa Molinari,
y Andrés canyengue, mí abuelo.

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DESPERTAR



Las bujías del sol
cancelan la noche;
disonante canción
asciende anacrónica
a un umbral de párpados,
aletean nerviosos
se lanzan al día
esperanza de retorno,
duda de regreso,
suponen supuestos
no respuestas,
transitan baldosas
de conjeturas.


La vida fluye
ignorando
el próximo segundo.

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   EL CONQUISTADOR


De sangre, ebria ya la espada
a su sepulcro de recuerdos vuelve.
Yelmo en mano el gran conquistador
desde la grupa de su corcel otea
el desvastado campo de batalla
ha logrado tantos cadáveres,
un montón de cenizas villerianas,
una caterva de cuervos dispuestos
al gran festín de cuerpos masacrados;
repartirá un botín lleno de nada
junto a los ruines que forman sus legiones
poblará con orgías las hogueras
violando a  las mujeres que aun queden;
ha de llenar con fantasmas sus alforjas
testigos de su impúdica hazaña, mas
no podrá llevarse las fronteras
ni los bosques ni pájaros que vuelan
los aldeanos sus risas sus historias
las fragancias aldeanas de la aldea
ni el agua de esos ríos ni animales
ni cerros, atalayas de los duendes,
guardias de inviernos y veranos.
Partirá con su gloria que es nada
tan etérea como un sueño vano
y unas pocas heridas de batalla.

Al volver el rostro
observa estupefacto fantasmales
niños bailando rondas infantiles
labriegos que sesgan y cantan
aldeanas blancas con enaguas blancas
y cielo con dos lunas y dos soles.
Desde su vacuidad comprende el bruto
que  un pueblo jamás muere,
y desde su ebriedad la torva espada
carga el peso de toda la vergüenza;
nació con temple y grito de conquista.


Retorna muda
junto al gran derrotado.

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ADIOS



Jamás tuve otra propiedad que mi soledad,
me quisieron tal lo querían
mas nunca tal lo ansiaba
y en pluralidad meteorológica la carne
se tornó terreno de angustias
profundo baldío que gritaba;
herido mi corazón alfarero
desbordó besos de su silo
mas ni un cuervo probó semilla
y en esperas los granos se pudrieron.
¿Me pregunté, sirve el molino
si loca gira la muela sin trigo?.
Decidí  partir fragmentado como pan
dejando sólo migas
y un deseo:
¡Cremad este cuerpo, sus fantasmas adjuntos,
arrojad a la noche mis noches desveladas!
Quizás
( Y me juego la última esperanza)
una ceniza pose sobre frágiles lirios,
azucenas, o ,
una sencilla margarita que me quiera.

---------------------------hasta aquí (Poemas al vuelo)----


2 comentarios:

  1. Cada poema es un descubrir distinto ...un mirar la vida desde adentro con la sensibilidad y el don que solo los poetas tienen .

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