DE TAXIS Y PASAJEROS
1
Siempre
está ahí. Paso a la hora que espera un taxi. Manejo uno. Sin que haga señas me detengo. Asciende primero su perfume,
después el saludo y sonrisa. Arranco ; sé que va a la Municipalidad. Trabaja
allí. Mas de una vez pensé decirle que ansió la hora que ascienda para besarla
profundamente y en silencio , pero bueno. Llegamos. El cháu dulce y claro me
llega hasta los testículos. Uno de éstos días se lo digo : O te espero a la
salida y hablamos de . Mierda, subió este viejo y me da lata y yo todavía
pensando en su saco marrón y su pañuelito al cuello y ni hablar de los vaqueros
ajustados.
-Claro
don, es como dice usted ,
El
viejo sigue hablando y yo bajando mis manos por los vaqueros de Susana. ¡ Claro
que después de cinco años sé su nombre!.mis
dedos juegan con el cierre en la entrepierna…
-¡Llegamos!
dice el veterano y entre cobro y vuelto se baja el viejo justo en San Martín y
Trabajo y Previsión y yo de mis pensamientos.
Vuelvo
al centro con otro bulto humano,-por suerte habla poco-
El
tránsito fluido me gana y ella se me esfuma una vez más.
A
la salida vuelve con un jefecito. Seguro que ahí pasa algo. Al pedo no se va a
desviar de su camino porque se que vive para el otro lado. Una vez lo llevé.
2
-La
semana que viene me caso.
-¿
Con tu jefe?.¿ El que te lleva de vuelta?
-No,
boludo… ese es mi tío, y tiene cuarenta y cuatro , fue el que me hizo entrar en
la Municipalidad.
-Nunca
me dijiste en éstos cinco años que tenías novio.
-No
tenía .Esperé cuatro a ver si te enganchaba. O te pensás que sos el único “tachero”. Pero nunca me diste pelota,
siempre tan amable, tan correcto…tan lejano…y el amor es como las velas, se
gastan de a poco, ¿sabés?. Y al final chau San Antonio, se queda a oscuras como
vos.
-
Llegamos chau Oscar.
Tengo
que decirle que no, que el amor, que esperaba el momento. Ya está lejos.
¡Que
lo parió!, ¡la grandísima puta madre que lo parió!. Por hacerme el tranquilo, y
suponer lo que no era, ¡Qué grandísimo boludo!.
¡De
ahora en más, mierda me quedo callado!.. ¡mañana me le planto, que mierda!
Acelero
con bronca. La trompa del Renaut se me desdibuja mientras se abolla en medio
del patrullero.
Consecuencia:
Susana se me pierde en el tiempo.
3
Ahora
trabajo en la cocina de un restaurante . Aún así
ni
el olor a frito logra borrarme el aroma de su perfume. Sobre todo cuando semi
oculto a través del pasaplatos algunos viernes la veo que viene a cenar con su
marido.
Eso
me consuela en cierta forma, ¡si eso!, de que el amor también puede perdurar
sin esperar ser correspondido o perderlo por estúpido.
Ruben
Di Buccio (Der.Res.) 20-5-2014
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